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miércoles, 4 de septiembre de 2013

V ENCUENTRO DE LOS DIÁCONOS DEL SUR (España)






El 26 de abril de 2014, sábado, se celebrará el V Encuentro de los Diáconos del Sur, en la diócesis de SEVILLA.

Los datos de la organización y sus momentos los tendremos más adelante. La jornada suele tener varios ritmos que invitarán también a la confraternización y al intercambio de experiencias, entre los asistentes, concluyendo a las 18:00 horas. 

La comisión organizativa estima un alto número de Diáconos y Aspirantes, con sus esposas, venidos de todos los rincones de Andalucía, con presencia de Vicarios genereales, episcopales y Delegados para el Clero, al igual que representantes de la Conferencia episcopal.

Estos encuentros regionales tienen un carácter anual y tratan de fortalecer y hacer crecer la fraternidad de los Diáconos del Sur, invitando a todos aquellos que disciernen o reflexionan tan alta vocación de servir en la Iglesia, con el deseo de llevar a Cristo, icono de servidor, que no vino a ser servido, sino a servir (cf. Mt. 20,28)
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domingo, 17 de junio de 2012


ÚLTIMO DÍA EN LA VIEJA CÁRCEL


Hoy, lunes día 11 de junio de 2012,  ha sido el último día que he acudido a la cárcel de Pamplona después de casi catorce años haciéndolo, bueno ahora es ya la vieja cárcel...   El nuevo centro se inauguró el pasado día 5 y parece que el lunes 18 se hará el traslado de los internos al nuevo complejo penitenciario situado en la colina de Santa Lucía.

Como iba diciendo, mi compañera y yo hemos asistido, como cada lunes, al grupo de oración en la sala 5 con los internos. La sala donde habitualmente tenemos estos encuentros, estaba ocupada, así que hemos pedido que se nos abriera el aula 3, que es el despacho del capellán. La emoción ha sido fuerte, más de lo habitual.  Los muebles oscuros y recios de madera ya no estaban, los recuerdos hechos por internos al anterior capellán con más de treinta años de trabajo, ya no colgaban de sus paredes, los armarios con su vieja guitarra han volado y el antiguo banco de iglesia del año mil setecientos y pico, habían dejado paso a la vaciedad total.  Y he pensando en lo que esas paredes en particular han escuchado y han soportado y los secretos que han encerrado. Un interno nos ha ayudado a colocar sillas de la escuela en el habitáculo. La sala parecía más grande de lo habitual, las paredes más altas y sucias y la ventana más inalcanzable que nunca.  El eco y la desnudez no nos ha impedido, una vez más, ponernos en las manos del único Dios capaz de seguir amando con locura de Padre a personas que han tropezado en la vida. Pensándolo bien no nos hacía falta nada más en la sala, porque para comunicarse con Él, sólo basta la voluntad y la sinceridad.

         Hoy hemos contado con la presencia de A. y de A.V.  Es curioso cómo han sucedido las cosas en este nuestro último día en el centenario edificio.  Faltaba en el grupo uno de los habituales componentes, D., así que he salido para decir al interno que suele tomar nota de la lista de personas que acuden al médico, a la trabajadora social… que si veía a D., le dijera que habíamos cambiado de sala y que estábamos en la sala 3, hasta ahora despacho del capellán.  Y me he encontrado con A.V., un muchacho latino con voz fuerte y a la vez dulce y pausada.  Nos hemos encontrado muchos días durante los últimos años cuando entramos o salimos de la cárcel, porque trabaja con los cartones, siempre nos hemos saludado, pero nunca, hasta hoy, habíamos hablado.  Pero su presencia y su media sonrisa, inspiran paz.  Ni siquiera sabía su nombre.  Hoy sé su nombre y un trozo de vida atormentada pero a la vez esperanzada.  Ha dejado lo que estaba haciendo y ha venido al grupo para rezar todos juntos.  A.V. me ha recordado al recaudador Mateo en su mesa de los impuestos, a quien llama Dios para que le siga y no se lo piensa dos veces.

         Hemos entrado de nuevo en la sala desnuda de enseres, pero llena de Él y hemos comenzado a leer el Evangelio del domingo siguiente.  Así rezamos y medimos nuestra vida a la luz de su Palabra.

         A.V. en seguida ha tomado la palabra con su voz baja, cálida y firme.  Lleva casi doce años en prisión y desde hace cinco, disfruta cada cierto tiempo de un permiso.  Pero doce años son… muchos años.  Nos ha contado su historia.  Nosotros, los voluntarios de Pastoral Penitenciaria, nunca preguntamos a las personas presas sobre su delito, ni sobre su vida y menos juzgamos; pero, a veces, acaban hablando de ello porque es bueno sacarlo y compartirlo y sentir que uno no está sólo, que Dios está ahí y los voluntarios intentamos recordárselo. 

Hablaba despacio y pausadamente, pero se intuía que la emoción iba en aumento, nosotras escuchábamos y en un momento determinado, las lágrimas han aparecido, pero A.V. ha continuado con el relato de ese mal momento de su vida, que nunca hubiera tenido que ocurrir, con una cierta serenidad y mucha dignidad.  Le he ofrecido un pañuelo, siempre llevo unos cuantos en el bolsillo y siempre acabamos utilizándolos, pero que duda cabe que las lágrimas limpian los ojos y el corazón y lo endulzan.  Me he acercado a él y le he acariciado el brazo con fuerza para que supiera que no está sólo.  Quise transmitirle todo el amor que Dios le tiene en un simple y sencillo gesto humano.  Mi compañera, con muy buen acierto, le ha dicho que Dios le quiere, incluso más cuando cometemos errores y que Él le acompaña y le ayuda a sanar la herida y que esa paz que va encontrando aunque él no sea consciente de ello, proviene de Dios y de la fuerza que Él le da.  A.V. dice que antes de este episodio fue creyente y tenía convicciones, pero pienso que el día de hoy es un antes y un después en su vida, creo que retomará su relación con Dios –que sinceramente intuyo que nunca perdió- gracias a ese momento íntimo y sincero que acabamos de vivir.

         Nos hemos despedido y hemos deseado a nuestros amigos que el traslado a la nueva cárcel vaya lo mejor posible.  Conforme salíamos, sabiendo que nunca más pisaré esas losas llenas de pasos sin horizontes, marcadas por el peso de cuerpos cansados, volvía la cabeza como queriendo retener en mi memoria y, sobre todo, en mi corazón, tanta vivencia, tanta buena experiencia y tanto amor dado y recibido.  Han sido catorce años de crecimiento personal y espiritual y que después de todo este tiempo, muchas cosas han cambiado en mi vida: por ejemplo, mi idea de Dios, ya no creo en ese Dios romántico de ojos azules y buena planta de las películas de Jesús de Nazaret de mis años de juventud; ese Dios menor ha dado paso a un Dios que ama con pasión a cada uno de sus hijos y más a quienes han perdido el norte y han errado cambiando de camino.

También he comprendido que, como dice el ex-obispo francés Jacques Gaillot: “Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada” y que como Iglesia debemos ser bálsamo y luz en el acompañamiento del dolor humano.  También he comprendido que nuestro Dios siempre es justo y misericordioso, que Él siempre me perdona, pero también a mi hermano y que mis faltas no son menos que las de otros.  Y espero seguir creciendo, humana y espiritualmente,  junto a mis hermanos privados de libertad.  A veces en la calle pensamos que las personas presas son ajenas a nosotros o pertenecen a otro mundo extraño y estamos muy equivocados porque son igual a nosotros, igual que tú y que yo, los que están dentro son nuestros padres, madres, hermanos, hijos, primos, amigos…

Otro descubrimiento de estos años ha sido el relato de Caín y Abel en el Génesis (Gn 4, 1-16), tantas veces lo he escuchado pero nunca había profundizado en él, que después de matar Caín a su hermano Abel, Dios le echa de su tierra, Caín reconoce su culpa y, el Señor, como buen Padre que es para sus hijos, dice: “El que mate a Caín será castigado siete veces.  Y el Señor puso una marca a Caín, para que no lo matara quien lo encontrase”.  Esta parte literalmente me pone la carne de gallina. Este Dios, el que he descubierto a lo largo de todos estos años gracias a nuestros amigos presos, es así, es grande, como dicen los seguidores de Alá.  Es más fuerte que nuestro pecado por muy grande que éste sea.  Este relato es sencillamente… conmovedor, emocionante y nos esponja el alma.

         También me viene a la mente una cita del Evangelio en parte causante de entrar a formar parte del voluntariado de Pastoral Penitenciaria.  El relato es el del juicio final de Mateo (Mt 25, 31-46).  En él se constata que no sólo Dios tiene preferencia por aquellos que marginamos y excluimos (que no es lo mismo que marginados y excluidos), sino que Jesús se identifica con los hambrientos y sedientos, los inmigrantes, los desnudos, enfermos y encarcelados porque son Él mismo. Que amar a Dios y amar al prójimo es lo mismo y que en el más humilde encontramos al propio Jesús y en Jesús encontramos a Dios.  Y no podemos olvidar que Jesús estuvo preso antes de morir en la cruz, un preso como cualquiera, con sus miedos, rechazos, soledades, esperanzas…

         Pero, sin duda, el relato que más hemos rezado, nombrado, leído y aconsejado durante todos estos años en la cárcel, es el de la parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15, 11-32).  

         Todos hemos sido, somos y seremos “hijos pródigo”, porque en algún momento de nuestra vida, hemos abandonado la casa de nuestros padres y hemos corrido detrás de otras voces que nos han hablado de otras promesas atrayentes y seductoras.  Pero cuanto más nos alejamos del lugar donde habita Dios, menos somos capaces de seguir escuchándole y nos enredamos cada vez más, buscando el amor y la felicidad allá donde no se encuentran.  Su Padre no le obliga a quedarse en casa, le deja marchar, sabiendo el dolor que esto traerá y todo por amor. 

         El hijo al perderlo todo, sintió la soledad más profunda y vio de pronto que el camino emprendido le llevaba a la autodestrucción.  Así actúa Dios con nosotros, con sus hijos pródigo, que por amor nos da la libertad suficiente sabiendo que podemos abandonar el hogar, aunque Él sale cada atardecer al camino para ver si regresamos a casa y, cuando así lo hacemos, apenas sin dejarnos hablar, nos abraza y nos colma de besos, como sólo un padre bueno sabe hacer. 

         Y esto lo sabemos muy bien en la cárcel: que Dios es más grande que nuestro pecado y nuestras miserias y no perdemos nunca nuestra dignidad, porque esa dignidad nos viene de Dios, no de nuestros actos.  Esta es la buena noticia que debemos proclamar.

         En mi corazón han quedado fijados para siempre tantos hombres y mujeres conocidos, queridos y llamados por su nombre, tantas historias vividas, muchas experiencias profundas, otras divertidas, también surrealistas, momentos de mucho dolor y confusión, también con espacios para las buenas noticias, despedidas sin cumplir, historias con mucha carga emocional y otras muy duras, momentos espirituales sublimes y sencillos como han sido los bautizos, las bodas, las primeras comuniones y confirmaciones de algunos internos, alguna que otra mordedura de lengua hasta doler, personas que han muerto víctimas de la desesperación entre estas paredes, que no pudieron resistir el encierro y no supimos remediar, la entrada de la gran Cruz en la cárcel a propósito de la última Jornada de la Juventud y sobre todo la certeza y convicción de que Dios ha caminado entre los pasillos junto a ellos y que se reflejaba en el rostro sufriente de nuestros amigos y, por supuesto, acompañará siempre a cada uno de  ellos, también en el nuevo centro o cuando les den la tan esperada libertad.

         Y seguiremos en la cárcel vieja, en la nueva o en el siguiente invento que el ser humano ideemos haciendo palpable que no sabemos solucionar casi ningún problema que genera nuestra sociedad.  Pero eso sí, tendremos bonitas vistas, con olor a pintura nueva, con piscina pero sin agua, con una buena biblioteca, con un gimnasio con muchos aparatos, por fin con ventanas a la altura de los ojos, con mejores chabolos, con calefacción, con más talleres… y los cristianos seguiremos pensando que lo único que puede redimir al ser humano es… el Amor, el de Dios, por supuesto…

                                                 Paloma Pérez Muniáin
Voluntaria de Pastoral Penitenciaria
                                                 Diócesis de Pamplona
Esposa del diácono permanente Fernando Aranaz Zuza
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sábado, 11 de febrero de 2012

Exposición de Madre Teresa de Calcuta en Sevilla

¡! por fin llega la exposición de Madre Teresa a Sevilla!!


Es del martes 14 de febrero al jueves 15 de marzo (1mes) en los Reales Alcazares!!

Lugar de la Exposición: REALES ALCÁZARES de Sevilla


Fechas: de 14 de febrero a 15 de marzo. (un mes)

Para la inauguración del día 14 a las 12 am, contaremos con la presencia de su Exmo Sr Arzobispo de Sevilla y Exmo Sr Alcalde.
Estas invitado
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viernes, 10 de febrero de 2012

Samaritanos de los enfermos. Manos Unidas 2012

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

Son muchas las páginas del Evangelio en las que aparece Jesús curando a los enfermos. Los había de todo tipo de dolencias. Pertenecían a toda clase social y cultural. Unos eran afines a la fe de Israel, otros serían tibios, o ajenos, o descreídos. Pero todos los que acudían a Él, o quienes eran llevados ante Él, reconocían que podían recibir de algún modo la curación: o bien porque se erradicaba la enfermedad que portaban, o bien porque se les condecía otro modo de vivirla y afrontarla.

Como cada año, también este tenemos delante la jornada de Manos Unidas, cuyo lema para 2012 es precisamente “La salud, derecho de todos. Actúa”. En tantos sentidos, Jesús actuó. Y no sólo nos dejó su precioso ejemplo, sino también nos dejó en herencia su divina solidaridad: “venid a Mí, benditos de mi Padre… porque estuve enfermo y vinisteis a visitarme” (Mt 25).

¿Quién nos “debe” la salud para que nosotros podamos esgrimir un derecho? ¿Dónde está la ventanilla en la que presentar nuestra solicitud o nuestro pliego demandante? Todos tenemos la experiencia de cómo la enfermedad cuando llega no pregunta por nuestra nómina salarial, por nuestro currículum académico, por nuestra afiliación política o nuestra posición religiosa y creyente. Hemos visto enfermar a todos, sea cual sea su edad y su derrotero particular. Y la enfermedad no es la resulta de un fracaso, de un traspié, con el que no se sabe quién nos penaliza. Efectivamente, la salud no es el premio de nuestro buen hacer, ni la falta de ella es el resultado de nuestras maldades.

Más que un derecho, que inútilmente podríamos reivindicar, es un deseo justo, una imprescindible aspiración: querer vivir, querer estar bien, querer gozar de la vida con aquellos que amamos. Y esto mismo es lo que igualmente deseamos a todas nuestras personas queridas. Es más que un derecho, es una inmensa, infinita exigencia que no nos dispensa nuestro corazón.

No obstante, el lema de Manos Unidas de este año tiene una parte que es legítimamente reivindicativa: cuando la enfermedad es consecuencia de la injusticia a la que tantos pobres se ven abocados. Porque también debemos decir que hay enfermedades que están domiciliadas en el barrio de la desigualdad, de la incultura, de la marginación, de la violencia, de la exclusión, tengan el rostro que tengan todas estas realidades tan presentes en nuestro mundo insolidario.

Esta benemérita organización católica de Manos Unidas denuncia “que el aumento de los casos de malaria, sida y tuberculosis en países en desarrollo se debe, no sólo a la crisis económica, sino a una crisis de valores que provoca la falta de solidaridad, condiciones de vida precarias, el colapso de los sistemas sanitarios, el deterioro medioambiental, el aumento de los refugiados por causa de los conflictos armados”. Y sin caer en la demagogia de la ideología de género, es cierto “que el número de mujeres infectadas por el Sida triplica al de los hombres, porque son más vulnerables y están más desprotegidas”. E igualmente se indica “que la enfermedad se ha convertido en un negocio multimillonario que provoca que la investigación esté centrada en las enfermedades de los países ricos”.

Ni Manos Unidas ni el resto de los cristianos pretendemos en esta lucha una estrategia de competitividad social o de oportunismo político, sino la pasión por testimoniar el amor de Dios que nos ha abrazado en nuestras heridas dejándose herir Él por nosotros hasta la muerte, abriéndonos la puerta de la vida con su resurrección. En nuestra cercanía al enfermo expresamos nuestro más noble gesto de compasión que nos lleva a rezar por él, a ofrecerle nuestra fraterna compañía, y a comprometernos con todas las fuerzas para que la enfermedad no sea la consecuencia de una injusticia o de una violencia, ni fruto de una desigualdad insolidaria, ni la ocasión para un enriquecimiento. Hemos de actuar, con la misma entraña que actuó Jesús. Este es nuestro secreto, nuestro motivo y nuestra razón. Somos samaritanos de los enfermos, por el amor a Jesucristo y a nuestros hermanos, como comenzaron a enseñarnos aquellas mujeres que dieron inicio a Manos Unidas hace más de 50 años, paliando el hambre de pan, de cultura y de Dios.

Recibid mi afecto y mi bendición.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

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miércoles, 8 de febrero de 2012

Comentarios al evangelio del 12 de febrero de 2012

¿Cuál es nuestra lepra? (Mc 1,40-45)

El evangelista Marcos despliega en su relato lo que significa la predicación de Jesús sobre su buena noticia. No se trata de algo abstracto, sino que a través de la enseñanza y de los signos va desgranando el secreto de su mensaje: anunciar el Reino de Dios. Esta vez el protagonista de la escena es un leproso. Recordemos la carga negativa que tenía esta enfermedad entonces: la dolencia física llena de sufrimiento y podredumbre, el rechazo social hasta cotas de dramatismo inhumano, y por si fuera poco también la maldición religiosa que consideraba la lepra como fruto del pecado del enfermo y de la ira de Dios.

Era algo terrible. Estamos ante el encuentro de Jesús con una de las realidades más duras y dolientes de su época. Un encuentro que el evangelista describe con trazos de auténtica compasión: “se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: si quieres puedes limpiarme. Sintiendo lástima extendió la mano y lo tocó diciendo: quiero, queda limpio”.

Vemos cómo Jesús salta las barreras sociorreligiosas (escucha al leproso, atiende al marginal, toca al intocable, y compasivo, le cura). Preside la misericordia entrañable de esa luz de Dios que vino a disipar toda oscuridad. Y termina el relato con la “desobediencia” de este hombre a la advertencia de Jesús de no decírselo a nadie: comunicará a todos, y con gran fuerza, lo que a él le había ocurrido, haciendo del hecho una proclamación o predicación, es decir, lo mismo (se emplea el mismo verbo) que hacía Jesús por toda Galilea.

Esto es algo que siempre ha sucedido en la historia de la salvación cristiana: cuando alguien ha sido tocado por la Gracia del Señor, el testimonio es imparable, sin pose ni fingimiento, como les pasó a los primeros discípulos que vieron a Jesús, que al encontrar a Simón le dirán: “hemos visto al Mesías”.

La pregunta que nos hacemos ante tantos otros leprosos y tantas otras lepras modernas (soledad, depresión, ateísmo, secularización, hambre, injusticia, guerra, sida...), es cómo podría tocar hoy Jesús toda esta realidad. Y la respuesta que nos da la historia cristiana es siempre la misma: con nuestras manos. No hay otras manos. Así lo dispuso Él. Acercar a través de nuestra pequeña pero insustituíble solicitud, la salvación y la Gracia que provienen de Él. Somos carne de Jesús. Somos su Cuerpo. Los varios leprosos de la maldición marginada –sea cual sea su nombre y su tragedia– nos esperan. También ellos, como ojalá nosotros, quieren proclamar a quien quiera escuchar que el Señor ha hecho con ellos misericordia. Las lepras antiguas o las lepras modernas no tienen la última palabra, cuando el Reino de Dios ha comenzado y se sigue escuchando en el testimonio de los discípulos de Jesús.

 
+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

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domingo, 5 de febrero de 2012

Intenciones confiadas del Papa para Febrero de 2011


Intención Misionera. Trabajadores de la salud.

Para que el Señor sostenga el esfuerzo de los trabajadores de la salud en su servicio a los enfermos y ancianos de las regiones más pobres.


Intención General. Acceso al agua.

Para que todos los pueblos tengan pleno acceso al agua y a los recursos necesarios para su sustento cotidiano.


Benedicto XVI

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sábado, 4 de febrero de 2012

CLUB DE LECTURA EN LA PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN de Sevilla


La parroquia de San Sebastián de Sevilla ha puesto en marcha el Club de Lectura, una iniciativa con la que se pretende crear un punto de encuentro para aquellos que buscan reforzar su espiritualidad cristiana a través de la literatura. para ello, el Club nace con la doble vocación de formar y entretener, "deseando que cada página de cada libro resulte una aventura que nos acerque al amor a Dios y a su Iglesia".

La dinámica del Club de Lectura consiste en reuniones cada seis semanas en las que se presentarán dos libros. El primero será de carácter formativo, "con el propósito de aumentar nuestro conocimiento de diversos aspectos de nuestra fe y de la vida de la Iglesia". El segundo libro estará dirigido a los que busquen una obra más ligera, sin renunciar por ello a la calidad literaria y el enriquecimiento espiritual.

En cada reunión se establecerá, además, un coloquio sobre los libros propuestos en la sesión anterior. la primera reunión tendrá lugar en el salón parroquial a las ocho y media de la tarde del 25 de enero. Los primeros libros propuestos son "Benedicto XVI. Guía para perplejos", de Tracey Rowland (Ed. Nuevo Inicio) y "Santo Tomás de Aquino", de Gilbert K. Chesterton (Ed. Homo legens).

www.archisevilla.org
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jueves, 2 de febrero de 2012

Comentarios al evangelio del 5 de febrero de 2012


Buscadores de Dios

(Mc 1,29-39)


Es una de las imágenes que más se repite en el Evangelio: tantos buscan a Jesús. Unos porque van detrás de Él siguiéndole como discípulos. Otros van en pos a ver si lo descubren en algún renuncio y pueden acusarlo y condenarlo. La escena que se nos presenta se desenvuelve en Cafarnaún, en casa de Simón. Tras lo ocurrido con el endemoniado en la Sinagoga unas horas antes en aquel sábado (Mc 1,21-28), suceden dos reacciones similares respecto de Jesús. En efecto, los discípulos dijeron a Jesús que la suegra de Simón estaba con fiebre en cama. Jesús la curó y ella se puso a servirles. Pero, no sólo a ellos: "al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta" (Mc 1,30-32). Era un espectáculo: enfermos, poseídos, todo el pueblo de espectador... Dice el Evangelio que curó a muchos y expulsó a muchos demonios. Pero al llegar la madrugada, Jesús se levantó y se fue a la soledad del campo para orar.
Sin embargo, no fue Él el único que madrugó aquel domingo. Los discípulos, embajadores de suegras, lo serán ahora de la masa: "Simón y sus compañeros fueron, y al encontrarlo le dijeron: todo el mundo te busca" (Mc 1,36-37). Tanto los discípulos como aquel pueblo, perseguían al Maestro. ¿Que les seducía? ¿Qué habían descubierto en Él? ¿Qué esperaban recibir? Aquí se abre una dolorosa división entre el modo de pensar y de actuar de Jesús y de todos los demás en esta escena. Estaban en planos completamente diferentes.
Es lo que dice Juan al contarnos el dolido reproche de Jesús ante el "interés" que su Persona suscitaba tras el milagro de los panes y los peces: "en verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado" (Jn 6,26).
Evidentemente, se puede buscar a Jesús, se le puede seguir y perseguir, como quien entra en un supermercado: para autoservirse sólo de aquello que se quiere consumir, haciendo caso omiso del resto de las ofertas. La iniciativa no la tienen los estantes, ni el dueño del negocio, sino la libertad del consumidor. No es así, no debe serlo, en la relación con Jesucristo, no cabe un cristianismo "a la carta". Él se nos da por entero, y sólo por entero podemos darnos a Él en respuesta agradecida. No vale servirse de Jesús, aprovecharse de Dios, sólo en la prebenda, en el favor, en la recomendación. Acoger a Jesús es acoger el don de su Persona, el Reino, hecho de palabras y signos, de gracia y de exigencia, de entrega y donación. Y ese Reino es amar a Dios amando todo lo que Él ama, y por lo tanto hacer nuestra su causa y su proyecto, sus amores y dolores, sus hijos todos. Seremos así eco que se escucha, y testimonio creíble de la Buena Noticia que quien pasó haciendo el bien nos dejó como tarea.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

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miércoles, 25 de enero de 2012

Reseña Retiro Diaconal Pamplona 2012

Los días 21 y 22 de enero tuvo lugar en la Casa de Ejercicios de las Esclavas de Cristo Rey de Burlada (Navarra), el sexto retiro de diáconos permanentes de las diócesis del País Vasco y Navarra. Al encuentro acudieron diáconos, candidatos, esposas e hijos de las diócesis de Bilbao, Vitoria y Pamplona. También hubo presencia de un aspirante y su familia de la diócesis de Zaragoza

En esta ocasión el tema del retiro fue “Estuve enfermo y me visitaste” (Mt. 25,36). La primera ponencia corrió a cargo del diácono Daniel Corral, Delegado diocesano de la Pastoral de la Salud de Vitoria con el título “Apuntes para una espiritualidad diaconal en la pastoral de la salud”. La segunda reflexión titulada “Visitar los rostros del sufrimiento y de la enfermedad” la dirigió el diácono de la Diócesis de Pamplona Luis Áller. Los dos ponentes hablaron sobre la necesidad de estar cercano al sufrimiento del enfermo desde la diaconía en nombre de la Iglesia.

Se trabajó en dos sesiones, con la metodología de presentación de la reflexión, trabajo personal y puesta en común.

Se trató principalmente el tema de la pastoral de la salud y del papel del diácono en este ámbito. De la realidad sufriente del enfermo y de la entrega amorosa del diácono identificado con Cristo, el Buen Samaritano.

La primera jornada se cerró con la celebración de la eucaristía que fue presidida por Juan Antonio Aznárez, Vicario General de la Diócesis de Pamplona. Los niños prepararon una pequeña representación del evangelio correspondiente a ese domingo.

El domingo hubo tiempo tras la oración de laudes de ver una película de cine infantil para toda la familia.

El retiro concluyó con una comida de hermandad entre los diáconos y sus familias, quienes acordaron celebrar su próximo encuentro en el mes de junio en la Diócesis de Vitoria.

Desde hace seis años los diáconos de las diócesis de Bilbao, Vitoria y Pamplona vienen celebrando periódicamente un retiro cercano a la fecha del 22 de enero, festividad de San Vicente y un encuentro convivencia con sus familias en el mes de junio con motivo de la fiesta de San Efrén, ambos diáconos.

La organización de los retiros, encuentros y convivencias corre a cargo de una comisión diaconal interdiocesana, para su preparación y celebración en diferentes lugares de las diócesis participantes.

Recordemos que el Diaconado permanente fue restablecido por el Concilio Vaticano II, dentro del sacramento del orden, con la posibilidad de ser conferido a hombres casados con unas determinadas condiciones (Lumen Gentium 29), completando el mismo junto con el episcopado y el presbiterado.

Actualmente en España hay cerca de trescientos cincuenta diáconos permanentes ordenados que desempeñan su ministerio bajo el carisma del servicio cerca de los más necesitados, compaginando así su vida familiar, laboral y ministerial como compromiso de vida.

Fernando Aranaz Zuza
Diácono Diócesis de Pamplona
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miércoles, 18 de enero de 2012

Los hermanos unidos, una belleza creíble

Queridos hermanos y amigos: paz y bien. Nada más hermoso como la unidad verdadera, la comunión fraterna. Fue, de hecho, una de las oraciones del mismo Jesús durante aquella cena postrera de confidencias e intimidades con sus discípulos. Puesto a hacer síntesis de su mensaje, de todo cuanto dijo e hizo durante aquellos tres años inolvidables, no dejó de invocar la unidad de aquellos que llamaría amigos y hermanos. No fue una referencia abstracta, sino nada menos que una oración al Padre: “que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17).

Podríamos decir a la inversa, que cuando estamos divididos complicamos la adhesión a la fe de aquellos a los que anunciamos el Evangelio. De hecho, la división de los cristianos ha supuesto y sigue suponiendo una piedra de escándalo. Porque la revelación de Dios que nos ha hecho Jesucristo no es un camino privado y solitario, en el que fuera indiferente mi relación con el otro. No puedo amar a Dios, ignorando o destruyendo a los que Él ama como hijos y me da como hermanos.

El Papa Benedicto XVI lo dijo en la misa de clausura de la JMJ a los jóvenes de tantos países y culturas: “permitidme también que os recuerde que seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario. Quien cede a la tentación de ir ‘por su cuenta’ o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él… Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha permitido conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor”.

La historia cristiana no siempre ha sido en este punto un motivo de encuentro, sino que también hemos cometidos errores y pecados contra la unidad pedida por Jesús en su oración al Padre. El Papa no ha tenido inconveniente en reconocer humildemente durante el encuentro de Asís en octubre pasado, en esa iglesita de la Porciúncula, verdadero corazón franciscano de la reconciliación y la paz: “quisiera decir como cristiano: sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza. Pero es absolutamente claro que éste ha sido un uso abusivo de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza. El Dios en que nosotros los cristianos creemos es el Creador y Padre de todos los hombres, por el cual todos son entre sí hermanos y hermanas y forman una única familia”.

Desde hace años, entre el 18 y el 25 de enero, tenemos el octavario de oración para la unidad de los cristianos. El lema de este año está tomado de un texto paulino: "Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo" (cf. 1Co 15, 51-58). Cristo ha vencido todo aquello que nos divide por dentro y nos enfrenta por fuera, y uniéndonos a Él seremos transformados en su misma victoria. No se trata de llegar a un consenso ingenuo para sencillamente “llevarnos bien”, sino de unirnos en torno al Señor, a su Verdad, a su Belleza y su Bondad. Porque no será mirándonos a nosotros y a nuestros acuerdos como nacerá la deseada unidad, sino mirándonos en Jesús y dejarnos mirar por Él, será como veremos las cosas que nos han enfrentado y dividido tal y como Dios la ve.

Precisamente en Erfurt (Alemania) patria chica del luteranismo, afirmó con audacia Benedicto XVI hace unos meses que “fue un error haber visto mayormente aquello que nos separa, y no haber percibido en modo esencial lo que tenemos en común en las grandes pautas de la Sagrada Escritura y en las profesiones de fe del cristianismo antiguo. Éste ha sido para mí el gran progreso ecuménico de los últimos decenios: nos dimos cuenta de esta comunión y, en el orar y cantar juntos, en la tarea común por el ethos cristiano ante el mundo, en el testimonio común del Dios de Jesucristo en este mundo, reconocemos esta comunión como nuestro común fundamento imperecedero”. Este es el camino. Recemos para que seamos uno, como un don que pedimos al Padre con la oración misma de Jesús.

Recibid mi afecto y mi bendición.

+Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo
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martes, 17 de enero de 2012

Comentarios al evangelio del 22 de enero de 2012

Sin hablar por hablar (Mc. 1, 14-20)

Se suele decir, que cuando no hay nada de que hablar es recurrente e inocuo hablar del tiempo. No de algo o de alguien que nos interesa y nos determina, sino de algo que queda tan afuera del corazón, tan al margen de nuestras preguntas, que hablando del tiempo es hablar por hablar. Y esto podría ocurrir incluso cuando hablamos de Dios: se comentan las lluvias y los fríos, sin que ello cambie la situación en la que para bien o para mal vivimos los comentaristas. Pero, ¿qué tiene que ver ésto con el problema de la recesión económica que nos aprieta en la cuesta-arriba-de-cada-mes? ¿qué tiene que ver con la absurda enemistad que nos lleva a ignorarnos, a odiarnos, a matarnos en tantos frentes y trincheras lejanas y cercanas? ¿qué tiene que ver con esa enfermedad ideseada o con esa muerte inesperada que cambian el rumbo de nuestra existencia y que parecen ganar el pulso a nuestra frágil esperanza? ¿qué tiene que ver todo esto con mis soledades, con todos esos come-come que me llenan de pesadumbre hasta respirar tristeza y depresión? Y así tantas preguntas, de las que tienen nombre y peso y espesor, las cuales tenían en la época de Jesús y tienen en la nuestra muy poco que ver con un hablar tontamente del tiempo .
 Pero vino Jesús y paró el tiempo viejo para hacer sonar el despertador de la historia: se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios, está ya entre vosotros... convertíos y creed la Buena Noticia (Mc 1,14-15). Él ha traído la buena noticia del “¡ya está bien!”, del “¡se ha cumplido el plazo!”. Porque ha dado comienzo otra realidad: se acabaron los caínes fratricidas, las babeles pretenciosas, los becerros de oro de turno. Es posible comenzar otra historia, otro modo de ser humanos: recuperar el proyecto de Dios... estrenándolo de una vez. Y para eso vino Jesús: para mostrarlo en su Persona, para concedérnoslo con su Gracia, para acompañarlo con su Presencia y su Palabra, para recordarlo con su Iglesia.

Hace 2000 años hubo gente que escuchó este Evangelio y sin embargo siguió hablando del tiempo. Hubo otros que lo creyeron, le dieron tanto crédito que cambiaron su vida, es decir, se convirtieron. Fue un modo de escuchar esa noticia buena que se transformó en seguimiento de su Portavoz, Jesucristo, y se fueron con Él a vivir y a desvivirse por Él y los demás. El tiempo de Dios había empezado a sonar. Pequeñas pero imparables, comenzaron a sonar las campanadas de la esperanza y la alegría, de la paz y la caridad. Era la gracia de Dios hecha acontecimiento para la historia. Nosotros podemos hablar del tiempo o acoger este Evangelio, siguiendo a Jesús, viviendo con y como Él, construyendo el Reino de Dios. Es el riesgo apasionante de nuestra libertad.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm.
Arzobispo de Oviedo
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domingo, 15 de enero de 2012

¡ No tiene límites el bien que hace la Caridad !


Si posees bienes externos, da lo que tienes; en caso contrario, muestra buena voluntad y, si puedes, aconseja y ayuda, y si finalmente no puedes ni aconsejar ni ayudar, expresa tu buen deseo y ora por el atribulado, y sin duda, Dios oye antes esta oración quie la del que ofrece pan. Tiene siempre algo que dar aquel cuyo pecho está henchido de Caridad.

San Ambrosio
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viernes, 13 de enero de 2012

MONSEÑOR JOSÉ MAZUELOS PÉREZ DEDICA LA JORNADA A REUNIRSE CON LOS SACERDOTES JÓVENES Y CON LOS DIÁCONOS PERMANENTES

Se trata de encuentros periódicos que permiten al pastor diocesano de Asidonia-Jerez testar la realidad de sendos colectivos de personas ordenadas y al servicio de la Iglesia

El obispo diocesano de Asidonia-Jerez, monseñor José Mazuelos Pérez, ha mantenido hoy sendos encuentros con los sacerdotes ordenados a partir del año 1980 y con los diáconos permanentes. El diaconado es el primer grado del orden sagrado y el permanente puede ser conferido a hombres casados.

La Casa Sacerdotal San Bruno ha sido, esta mañana, el escenario de la reunión con el clero joven. Se ha tratado de una reunión en la que los sacerdotes han compartido sus inquietudes con el prelado. La Salle-Buen Pastor es esta tarde, por su parte, el marco de la celebración de la Eucaristía que monseñor Mazuelos preside para los diáconos permanentes.
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jueves, 12 de enero de 2012

Comentarios al evangelio del 15 de enero de 2012


Momento inolvidable (Jn 1,35-42)

Siempre hay una primera vez en todas las cosas, que cuando se trata de algo particularmente determinante de nuestra vida, no se olvida jamás. Esto vale en toda historia de amor de un modo especial, y de amor histórico, real, datable e inolvidable nos habla el relato del evangelio que vamos a escuchar en este domingo. Es sin duda alguna una de las más estremecedoras escenas: el encuentro de Jesús con sus dos primeros discípulos. Aquí está el comienzo de toda una aventura insospechada e inimaginable, de la que uno de los testigos, Juan evangelista, no podrá ni querrá dejar pasar inadvertida.

En primer lugar vemos a Jesús que pasa, y al último profeta que lo señala. Una mirada que se hace enseguida confesión. “Es el Cordero de Dios”: el cordero sacrificado como ofrenda, el cordero comido como recuerdo de la salvación y fidelidad de Dios. Es importante esa mirada y esa confesión del Bautista, sin las cuales aquellos dos discípulos no habrían sabido quién era Aquel que pasaba ni habría sucedido todo lo que aconteció tras su paso. Juan Bautista simplemente miró, señaló y confesó; no hizo lo más importante, pero esto no habría acontecido sin lo que le correspondió a él hacer. El resto lo hizo Dios.

En segundo lugar tenemos una pregunta y una casa. Algo así de cotidiano. Aquellos dos discípulos comenzaron a seguir a Jesús, con un seguimiento henchido de búsquedas y de preguntas: el haber encontrado al maestro de su vida, el querer conocer su casa, el comenzar a convivir con él y a vivirle a él. El Evangelio dará cuenta de todas las consecuencias de este encuentro, de estas búsquedas y preguntas iniciales. Aquí está sólo el germen, pero tan incisivo e imprescindible, tan fundamental y tan fundante para el resto de sus vidas, que Juan evangelista no olvidará anotar cuando escriba esta página, ya anciano, la hora en que esto sucedió: las 4 de la tarde. Así sucede siempre con todo amor-Amor: no olvida jamás el instante de la 1ª vez aunque se le olviden tantas otras cosas. Este fue el inicio. Luego vendrá toda una vida, consecuencia de aquello que sucedió a la hora décima cuando vieron pasar a Jesús: el Tabor y su gloria, la última cena con su intimidad junto al costado del Maestro, Getsemaní y su sopor, el pie de la cruz, el sepulcro vacío y la postrera pesca milagrosa, el cenáculo y María en la espera del Espíritu, Pentecostés y la naciente Iglesia... tantas cosas con todos los matices que la vida siempre dibuja. Todo comenzó entonces a las 4 de la tarde.

Finalmente, nos encontramos con una misión incontenible. Aquellos discípulos no se encerraron en la casa de Jesús ni detuvieron el reloj del tiempo. Salieron de allí, y dieron las cinco y las seis, y las mil horas siguientes. Y a los que encontraban les narraban con sencillez lo que a ellos les había sucedido, permitiendo así que Jesús hiciera con los demás lo que con ellos había hecho. ¿No es esto el Cristianismo? 

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo
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miércoles, 11 de enero de 2012

La Iglesia en Sevilla prepara su participación en el VII Encuentro Mundial de las Familias

Tendrá lugar del 30 de mayo al 3 de junio en Milán.

Las Delegaciones Diocesanas de Familia y Vida y de Peregrinaciones están organizando la participación de las familias sevillanas en el VII Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar del 30 de mayo al 3 de junio en Milán, Italia y que como los anteriores está presidido por el Papa.  

Los Encuentros Mundiales de las Familias se crearon en 1994 con el Papa Juan Pablo II y se celebran cada tres años en diferentes países del mundo. Ya se han celebrado encuentros en Italia, Brasil, España, Filipinas y México.

En estos encuentros se viven dos momentos principalmente, el primero de ellos es un congreso que se celebra durante varios días en los que hay encuentros, reuniones y congresos sobre un tema seleccionado por el Santo Padre, que para este año es ´La Familia: el trabajo y la fiesta´. 

El segundo momento es un encuentro de todas las familias que participan en este evento. Comienza el sábado con una vigilia de oración en presencia del papa y en la que se dan testimonios de vida y fe de las familias provenientes de diferentes países. El domingo por la mañana finaliza el Encuentro con la Eucaristía que celebrará el papa.

El objetivo de este encuentro es reflexionar sobre la familia como patrimonio de la humanidad sugiriendo de esta forma la idea de que la familia es patrimonio de todos.

Catequesis previas al encuentro

Para las familias que vayan a participar como parara las que no se han preparado unas catequesis previas al Encuentro que sirvan como preparación al mismo.El primer grupo de catequesis es sobre la familia y afronta el modo de vivir las relaciones en casa que debe convertirse "en espacio de acogida y lugar donde se custodia una intimidad profunda en la pareja y entre los padres e hijos".

El segundo grupo es sobre el trabajo, visto no solo como medio del sustento económico sino el lugar de la identidad personal y la relación social. 

El tercer grupo trata sobre la fiesta, para vivirla los domingos como tiempo para la familia, para el Señor y para la comunidad.

Los textos se proponen en un contexto de oración, en la forma de Lectio Divina con una catequesis bíblica, con textos de meditación del magisterio y con preguntas para la pareja y para el grupo. 

En la celebración de la Eucaristía por la Jornada de la Familia, el pasado día 30 de diciembre, Don Santiago Gómez hizo entrega de un ejemplar de estas catequesis a los coordinadores de pastoral familiar de las Vicarias 1 y 2 y a los representantes de algunos movimientos y asociaciones que trabajan con los matrimonios, como Hogares Don Bosco, Movimiento Familiar Cristiano, Movimiento Familias Nuevas del Movimiento de los Focolares, Familias por el Reino de Cristo, Movimiento Alianzas y Federación Católica de APAS de Sevilla.

Archidiócesis de Sevilla. 05/01/2012
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martes, 10 de enero de 2012

Las 10 mejores películas de cine espiritual de 2011

El sacerdote Peio Sánchez Rodríguez, profesor de teología y director del Departamento de Cine del Arzobispado de Barcelona, así como de laSemana del Cine Espiritual, es uno de los mayores expertos de la Iglesia sobre cine.

En su blog Cine espiritual para todos alojado en Periodista Digital, ha seleccionado las diez mejores películas de cine religioso que se han estrenado durante 2011. Peio Sánchez Rodríguez señala que "estamos ante la mejor cosecha del cine espiritual de los últimos años, lo que refleja el buen estado de salud espiritual de la producción cinematográfica". 


Mas detalles, ir al link:
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=19828

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lunes, 9 de enero de 2012

Archidiócesis de BURGOS. Nombramientos y anuncio del Rito de Admisión al Diaconado y Presbiterado

Archidiócesis de BURGOS. Nombramientos  y anuncio del Rito de Admisión al Diaconado y Presbiterado.

Nombramientos
Con fecha 1 de enero de 2012, el Sr. Arzobispo ha nombrado Responsable del Diaconado Permanente en nuestra Diócesis de Burgos, al Rvdo. D. Fernando Arce Santamaría.

Con fecha 1 de enero de 2012, el Sr. Arzobispo ha nombrado Acompañante Espiritual de los aspirantes a Diáconos permanentes y Responsable de su formación, al Rvdo. D. Jesús Camarero Cuñado.




Anuncio del Rito de Admisión al Diaconado y Presbiterado.
El Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de la Diócesis, Dr. D. Francisco Gil Hellín, ha dispuesto celebrar el RITO DE ADMISIÓN AL DIACONADO Y PRESBITERADO el día 24 de marzo de 2012, a las once horas, en la Capilla del Seminario Diocesano de San José de Burgos.

Los aspirantes que deseen ser admitidos a dicho Rito, presentarán la documentación pertinente en la Secretaría General del Arzobispado antes del día 10 de febrero.

Lo que se hace público para conocimiento de los interesados a los efectos consiguientes.
Burgos, 1 de enero de 2012
Ildefonso Asenjo Quintana
Canciller Secretario General



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domingo, 8 de enero de 2012

Archidiócesis de BURGOS. Decreto de institución del sagrado ministerio del Diaconado permanente


Decreto de institución del sagrado ministerio del Diaconado permanente

FRANCISCO GIL HELLIN
ARZOBISPO DE BURGOS

El Concilio Vaticano II abrió la posibilidad de conferir el diaconado permanente en la Iglesia latina a hombres de edad madura o también a jóvenes idóneos, dejando a la competencia de las Conferencias Episcopales decidir sobre la conveniencia pastoral de su institución tras aprobación pertinente del Sumo Pontífice (LG. 29).
El Papa Pablo VI publicó (18-6-1967) la carta apostólica Sacrum diaconatus ordinem estableciendo las reglas generales para la restauración del diaconado permanente en la Iglesia latina.

La Conferencia Episcopal Española dictó unas disposiciones para la instauración del Diaconado permanente en España, aprobadas por la Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino el 29 de abril de 1978. Estas disposiciones han sido sustituidas por las dadas por la Conferencia en el año 1999.

El nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado el 25 de enero de 1983, normativiza esta institución con diversas disposiciones, siendo las más importantes las que recogen los cánones 236, 281,3 y 288.
En fecha 22 de febrero de 1998, la Congregación para la Educación Católica y la Congregación para el Clero elaboraron conjuntamente las Normas básicas de la formación de los diáconos permanentes.

A la luz de estos documentos y de la experiencia de las diócesis en las que se había instaurado el Diaconado con carácter permanente, la Conferencia Episcopal Española en su LXXIII Asamblea Plenaria de 23-26 de noviembre de 1999 redactó unas Normas básicas para la formación de los diáconos permanentes en las diócesis españolas, aprobadas en enero de 2000 por la Congregación para la Educación Católica.

Hace un tiempo, el Consejo Episcopal estimó oportuno iniciar un proceso de reflexión sobre la conveniencia de instaurar en nuestra Diócesis el Diaconado Permanente. Para ello, en primer lugar, se consultó a los Consejos Presbiteral y Pastoral. Fruto de estas consultas una comisión ha estudiado el tema teniendo en cuenta las reflexiones de ambos Consejos y las del Consejo Episcopal. Últimamente nos ha presentado un proyecto de instauración diaconal. Asimismo el Consejo Episcopal nos ha manifestado su conformidad con dicho proyecto.
Después de estudiar con interés y agradecimiento todas las opiniones y observaciones que las entidades y las personas consultadas nos han ofrecido tras este período, reconociendo que las mismas enriquecerán grandemente la institución que ahora pretendemos instaurar, con el convencimiento de que el Diaconado Permanente redundará en el bien espiritual y pastoral de la Iglesia diocesana, por las presentes,

DECRETAMOS
Instituir en la Diócesis de Burgos, a partir de la fecha del presente Decreto, el Sagrado Ministerio del Diaconado Permanente que se regirá por las pautas trazadas por el Concilio Vaticano II, por las orientaciones de la Iglesia universal, por la normativa de la Conferencia Episcopal Española y por las disposiciones que en el futuro redacte la propia Diócesis.

Dado en Burgos, a uno de enero del año dos mil doce.

† Francisco Gil Hellín
Arzobispo de Burgos
Por disposición del Sr. Arzobispo
Ildefonso Asenjo Quintana Canciller Secretario
Secretaría General
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sábado, 7 de enero de 2012

¿Qué hemos hecho de nuestro Bautismo?

Queridos hermanos y hermanas:

Celebramos en este domingo la fiesta del Bautismo del Señor, acontecimiento que cierra su vida oculta e inaugura su vida pública. Ya desde los primeros siglos, la liturgia de la Iglesia oriental dedicó una atención preferente a este hecho significativo de la vida de Jesús. El emperador Carlomagno, a principio del siglo IX, quedó impresionado de la solemnidad con que se celebraba esta fiesta en los monasterios de Oriente. En los calendarios litúrgicos de Occidente, sin embargo, no tuvo asignada una fecha particular. El bautismo del Señor era simplemente un aspecto más de la solemnidad de la Epifanía. La liturgia latina hubo de esperar al Concilio Vaticano II para que el Bautismo de Jesús tuviese su encaje en este primer domingo después de Epifanía, dándonos a entender que es como una prolongación de aquella.

El Bautismo del Señor debió de impresionar tanto a los testigos del acontecimiento que los cuatro evangelistas se sintieron obligados a referirlo, quizá porque quedaban todavía entre sus lectores quienes habían visto y oído los signos del cielo que tuvieron lugar en aquel momento incomparable. Por otra parte, la teofanía maravillosa en la que el Padre declara que Jesús es el Hijo amado, el predilecto, mientras el Espíritu Santo unge a Jesús en el comienzo de su ministerio público, es la prueba incontestable de su mesianidad y el más seguro refrendo de su divinidad. El relato del Bautismo del Señor es además para los evangelistas la mejor explicación catequética del significado del bautismo cristiano, que Jesús inaugura en el Jordán. En este sentido nos dice San Máximo de Turín: "El Señor Jesús viene para ser bautizado y quiere que su cuerpo santo sea lavado en las aguas del Jordán. Alguien dirá quizá: si es santo, ¿por qué quiso ser bautizado?... Cristo es bautizado no para ser Él santificado por las aguas, sino para que las aguas sean santificadas por Él. Más que de una consagración de Cristo, se trata de una consagración de las aguas de nuestro bautismo".

La fiesta del Bautismo del Señor evoca el día de nuestro bautismo, el día más importante de nuestra vida, aquella fecha magnífica que todos deberíamos conocer y celebrar más incluso que el día de nuestro nacimiento físico. En aquel día fuimos purificados del pecado original y consagrados a la Santísima Trinidad, que vino a morar en nuestros corazones. En aquel día memorable recibimos el don de la gracia santificante, el mayor tesoro que nos es dado poseer en esta vida. Es la vida divina en nosotros, que nos permite formar parte de la familia de Dios como hijos bienamados del Padre, hermanos del Hijo y ungidos por el Espíritu. En aquel día fuimos incorporados al misterio pascual de Cristo y al mismo tiempo, quedamos incorporados a la Iglesia, permitiéndonos vivir nuestra fe no a la intemperie, sino acompañados por una auténtica comunidad de hermanos. 

El recuerdo de nuestro bautismo hace brotar en nosotros un primer sentimiento de gratitud al Señor, que permitió que nacieramos en un pais cristiano y dentro de una familia cristiana, que pidió para nosotros a la Iglesia la gracia del bautismo. Recordamos esa fecha con una profunda alegría pero también con responsabilidad. Todavía recuerdo con estremecimiento la pregunta valiente y vigorosa que el Papa Juan Pablo II hizo a los franceses en 1979, con ocasión de su primer viaje a Francia: "Francia, ¿qué has hecho de tu bautismo?". 

Es la misma pregunta que en esta fiesta todos nos debemos formular: ¿Qué hemos hecho de nuestro bautismo? ¿Es algo vivo que compromete nuestra vida de cada día? ¿Vivo con confianza y alegría mi condición de hijo de Dios, Padre bueno y providente, que se preocupa de mí y me mira con ternura? ¿Mi vida está organizada como una respuesta a la alianza que sellé con el Señor en aquella fecha decisiva? ¿Soy consciente de que la gracia santificante es un tesoro que debo cuidar cada día? ¿Cultivo la amistad y la intimidad con el Señor? ¿Vivo con hondura la fraternidad? ¿Vivo con gratitud amor y orgullo mi pertenencia a la Iglesia, la familia magnífica que me acoge y acompaña en mi vida de fe? 

Termino recordándoos un fragmento de la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, en el que todos los sacerdotes, consagrados y  laicos, se nos invita a buscar y a vivir la santidad como exigencia de nuestro bautismo: "Los seguidores de Cristo… han sido hechos en el bautismo... verdaderos hijos de Dios y partícipes de la divina naturaleza, y, por lo mismo, realmente santos. En consecuencia, es necesario que, con la ayuda de Dios, conserven y perfeccionen en su vida la santificación que recibieron" (n. 40). Este es mi deseo y mi mejor augurio para todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, en los comienzos del nuevo año de gracia que el Señor nos ha concedido.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla
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viernes, 6 de enero de 2012

El jefe de la Policía Local de Olot se prepara para ser Diácono

Ignasi López, de 53 años, está casado y tiene 4 hijos

Considera que su trabajo de policía y su vocación son "compatibles" por su deseo de "servir"

El pasado 31 de diciembre recibió los ministerios laicales de lector y acólito de manos del obispo de Girona.

El jefe de la Policía Local de Olot, Ignasi López, lleva más de 8 años preparándose en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Girona, donde ha estudiado materias relacionadas con la iglesia y la teología. Así, el pasado 31 de diciembre recibió los ministerios laicales de lector y acólito de manos del obispo de Girona, Francesc Pardo, en el paso previo a la ordenación de diácono permanente.


"EEs un paso más en el proceso de diaconato y, como creyente, estoy muy contento de poder dar este servicio a la iglesia de Girona", ha explicado López.


El jefe de la Policía Local de Olot, considera que el trabajo de policía y su contribución a la iglesia son "compatibles", ya que cree que los dos tienen la vocación de "servir".


Con 53 años, casado y padre de cuatro hijos, Ignasi López recibió los ministerios laicales de lector y acólito, acompañado de sus familiares, de los seminaristas, el rector del seminario, el mosén Jordi Font y cinco candidatos más a diáconos permanentes que están en periodo de formación. Durante la homilía, el obispo agradeció su disponibilidad de servicio a la Iglesia y la ayuda y apoyo de los familiares.


López dice sentirse "orgulloso" de poder prestar este servicio y reconoce que, en los momentos "complicados" que vivimos, es necesario asumir "compromisos".


La "inquietud" de ampliar su formación como cristiano lo llevó a cursas sus estudios en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Girona, que depende del Obispado. Aunque en un principio deberían durar cinco años, para Ignasi López han sido más de ocho años, ya que ha combinado sus estudios con la vida familiar y laboral. Ahora, siente que los esfuerzos han merecido la pena y espera poder llegar a ser diácono en un futuro próximo.

Actualmente, colabora con la parroquia de la Cellera de Ter, ayudando al mosén con la lectura de los textos, apoyando en el momento de la eucaristía, y en otras actividades pastorales y del día a día de la parroquia. Si llega a ser nombrado diácono, podrá bautizar, presidir bodas y entierros, llevar la comunión a los enfermos o dirigir actividades de catequesis, entre otros. 

(RD/Agencias)

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