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sábado, 18 de junio de 2011

Ordenación de Dos nuevos Diáconos Permanentes en la diócesis de Málaga

Mnsr. Catalá, Obispo de la dióceis de Málaga ordenará a Rafael Navarro como sacerdote y a Rafael Carmona y Antonio Miguel Mellado como diáconos permanentes para la diócesis. La celebración tendrá lugar a las 11 de la mañana, en la S.I.B. Catedral.
http://www.diocesismalaga.es/index.php?mod=content&secc=view&id=2011061502

«Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho»
Rafael Carmona, 49 años. 23 años casado con Marta María. Dos hijos: Marta y Rafael. Audioprotesista de profesión. Colabora en varias tareas pastorales de la parroquia Corpus Christi, Pedregalejo.
Rafael Carmona es natural de Puente Genil, pero desarrolla su trabajo pastoral en la parroquia de Corpus Christi, en Málaga (Pedregalejo). Es la cuarta generación de una familia de Sochantres, todos dedicados al servicio de la Iglesia desde 1861. Rafael afirma que «hace 12 años sentí la llamada del Señor con mucha más profundidad y decidí, junto con mi esposa y mi director espiritual, implicarme al máximo en la causa del Evangelio. Lo que me llevó a dar este paso».
TIEMPO PARA TODO
Antes de recibir esta ordenación, recibió el sacramento del matrimonio, por eso es importante la conciliación de ambos sacramentos. En este sentido, Rafael afirma que, «en esta vida tan ajetreada, basta proponérselo para sacar tiempo para todo, pero nunca nos paramos a pensar que la vida terrenal es muy corta y si te lo propones tienes tiempo para todo. Desde los comienzos de nuestro matrimonio, siempre el Señor ha tenido y sigue teniendo parte en nuestra vida (Iglesia doméstica). Mi esposa y mis hijos me manifiestan muchas veces que les ayuda a perserverar en la plegaria, en la comunicación, en la reflexión, a continuar el camino de fe y compromiso, sintiéndose miembros de una Iglesia que avanza hacia el Reino del Padre».
Rafael resume la alegría y la ilusión de este día con los versos del salmo 115: "¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?"


«Cuento con la colaboración de mi esposa y mis hijos»
Antonio Miguel Mellado, 55 años. 26 años casado con Ana. Dos hijos: Ana y Miguel. Director del Colegio Eduardo Ocón. Pertenece a la parroquia Santa María de la Victoria, Málaga capital.
La vida de Antonio Miguel es una historia protagonizada por la misericordia y la paciencia del Señor: «A lo largo de muchos años, he ido descubriendo los mensajes que Él me enviaba, y que me decían que la verdadera felicidad se encuentra en la entrega diaria a los demás. Al servicio de los que menos pueden. Y este servicio, casi sin darme cuenta, me llevó a los pies del altar de Cristo. Y este altar está en la Iglesia, a la que quiero y deseo entregar mi vida para que, como buena madre, ella me diga dónde debo ayudar a mis hermanos: en el servicio de la Palabra, la Liturgia y la Caridad».
Podemos pensar que, para un hombre casado, con familia y trabajo, no debe ser nada fácil realizar un servicio pastoral como el del diaconado permanente. Pero Miguel asegura que «cuando el Señor llama a una persona para una vocación, como el diaconado, ya tiene previsto darle la fuerza necesaria con su Espíritu Santo, para que esta tarea salga adelante venciendo las dificultades con la ligereza y la alegría del Amor. Además, y no es poco, cuento con la colaboración de mi mujer y mis hijos, de mis hermanos de comunidad parroquial y de toda la Iglesia, así que es posible».
Para Miguel «el diácono es ordenado para estar a disposición de lo que disponga el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, a tenor de las necesidades de la diócesis. Para mí, servir a la Iglesia significa cumplir la misión para la que Dios me ha regalado la vida. Doy gracias a Dios por ello y me encomiendo a la Virgen María, para que me auxilie».
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domingo, 11 de abril de 2010

Se trata de enamorarse de la Palabra de Dios


Don Fabián García, Diácono de la diócesis de Málaga, y doña María Calero, su esposa: “Se trata de enamorarse de la Palabra de Dios” Sacramentum Caritatis ha sido el lema con el que varias decenas de diáconos permanentes se han reunido, del 1 al 4 de noviembre, en la localidad madrileña de San Lorenzo de El Escorial. El diácono más veterano de España explica este ministerio:

Con 71 años, y 26 de diácono perma­nente a sus espaldas, .el malagueño don Fabián García es el diácono per­manente con más antigüedad de España. El Concilio Vaticano 11 restauró el diaconado permanente, el primer grado del sacramento del Orden, por el cual los diáconos, .en co­munión con el obispo y su presbiterio, sir­ven al pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la Palabra y de la caridad». Son hombres cas.ados mayores de 35 años, o miembros de Instituto religiosos o seculares mayores de 25, que, a la vez que contienúan su trabaj, aceptan el ministerio en comendado a ellos por el obispo o su superior.

La vocación de don Fabián a este servicio fue indirecta. El entonces obispo de Málaga le ofreció esta posibilidad. .Yo no estaba muy convencido -explica-. Una de las cosas que más me costó fue renunciar a los tra­bajillos que me salían por las tardes», apar­te del trabajo como cartero, del que ya se ha jubilado. Además, no se sentía muy capaz de asumir esa tarea: .Soy muy torpe, le decía al obispo. Pero, al final, la llamada pudo más que yo». La clave para vivir su minis­terio la encuentra Fabián en la respuesta que le dio el obispo a sus dudas: .Tú ena­mórate de la Palabra de Dios cada día un poco más».

Reconoce que los principios fueron «difíciles». En Málaga, se formaron juntos siete u ocho aspirantes, pero «ni nosotros sabía­mos dónde íbamos. En una conversación con un obispo, le dije que, si esto era obra de Dios, saldría adelante; y si no lo era, se acabaría, como «tantas otras cosas».

Aún hoy, varias décadas después, Fabián le sigue pidiendo a Dios todos los días que «vaya clarificando su labor», pues todavía es un ministerio incipiente, que él vive como algo distinto al sacerdocio: No somos su­plentes, ni una solución para la falta de vo­caciones. Ni tampoco un sacerdote pisa el ministerio de un diácono. Cuando nos sen­timos pisados por el sacerdote, es porque nos falta humildad». La labor del diácono es diferente; don Fabián la define como «más al lado del pueblo. Nosotros tenemos nues­tra familia y nuestros problemas en el tra­bajo y, al ser más cercanos, parece que nos comprenden mejor». De hecho -explica su mujer, doña Maria Calero-, «la gente senci­lla entendió enseguida» la incorporación de los diáconos.


Más, Y más jóvenes

En 1991 había en España unos cien diá­conos permanentes. Ahora, la cifra se ha duplicado, y cerca de la mitad de ellos están en Andalucía. Fabián y María creen que se debe a que allí han .estado más educados en la pobreza, y, al tener menos, hay que dejar menos».


Además, va habiendo diáconos jóvenes, aunque su presencia en el Encuentro Na­cional fuera limitada: .Aquí hay pocos por­que llevan pueblos pequeños y tenían que estar allí para las celebraciones de Todos los Santos y los Fieles Difuntos».


Son los menos, pero algunos diáconos hacen las funciones de párroco en pueblos a los que, aparte, va un sacerdote para ce­lebrar la Eucaristía. Se suele tratar de los más jóvenes, para evitar que una familia con más obligaciones sé tenga que mudar. Durante algo menos de un año, Fabián tam­bién tuvo una parroquia a su cargo, aun­que en la mayor parte de sus 26 años de ministerio ha realizado otras tareas: Caritas, trabajo con drogadictos, y la celebración y preparación de los bautizos y bodas. Ahora, dedica la mayor parte de su tiempo a la ca­pellanía del cementerio, además de sus obli­gaciones familiares. Antes que diáconos -subraya-, somos hombres casados. Por ejemplo, «por las mañana tengo que llevar a los nietos al colegio». Es una situación, ex­plica María, que los superiores tienen en cuenta».


Ella lo sabe, porque las mujeres de los diáconos permanentes en cierto sentido tie­nen que compartir la vocación de sus mari­dos: .A veces digo, en broma, que somos como semiviudas. No podemos contar tan­to con nuestro marido como otras mujeres, yeso es un sacrificio. Pero yo lo llevo bien porque me he criado en la Iglesia y lo sien­to como algo mío». Al oír esto, su marido señala que, muchas veces, María pasa más tiempo en la parroquia que él, aunque .no por ser la mujer del diácono -corrige ella-, sino «porque lo he hecho siempre».


Pastoral de cementerio Cuatro días a la semana, el diácono permanente Fabián García desarrolla su ministerio en un cementerio de Málaga. Esta entusiasmado con esta pastoral, «muy dura pero muy bonita». En un momento tan delicado como la muerte de un ser querido, «con cualquier gesto de cariño representas a Cristo» y puedes ofrecer la esperanza del Evangelio. Hace poco, en el entierro de una profesora de Instituto que no era creyente, pidió permiso para pronunciar unas palabras a los alumnos: «Si lloráis, es que ella os ha tratado con cariño. Procurad "seguir sus pasos». El marido, que tampoco "era creyente, se acercó para compartir cómo, en el hospital, su mujer le había dicho: Qué pena no tener fe, con la faltita que me está haciendo. «Ésas son las cosas que te dan fuerza para seguir». Sin embargo, Fabián echa de menos tiempo y personas dispuestas a visitar o llamar por teléfono a la familia cuando han pasado unos días; algo que, cuando lo ha hecho, «causa un efecto tremendo y despierta la confianza y la fe».


Este articulo fué realizado por María Martínez López, periodista de Alfa y Omega, y publicado el 8 de Noviembre.
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